Skip to content

¡Mis inicios en el yoga! Honesto y sin filtros

Si llevas tiempo dándole vueltas a la idea de empezar a hacer yoga en casa, pero te frena no tener el mat perfecto, el espacio ideal o la flexibilidad de una gimnasta olímpica, siéntate, tómate un café conmigo y hablemos claro.

Te voy a contar cómo fueron mis verdaderos inicios.

Spoiler: no hubo atardeceres perfectos, posturas avanzadas ni equipo de lujo.

Índice

¡Mi primer mat fue un par de toallas!

toalla de micro fibra y taza de café

Cuando vemos vídeos en internet, parece que el requisito número uno para hacer yoga es tener un mat costosísimo y un zafú (esos cojines redondos de meditación) que combine con la paleta de colores de tu cuarto.

¿La realidad? Cuando yo empecé, no tenía absolutamente nada.
Mi primera sesión de yoga la hice sobre una toalla. Así como lo lees. ¿Por qué? Porque al principio no quería invertir si no sabía si iba a continuar, usar una toalla gruesa de base y colocar una más fina de microfibra me ayudó a amortiguar mis extremidades contra el piso y evitar resbalar por el sudor de mis manos y pies, porque si, vas a sudar muchísimo.

De hecho, hasta el día de hoy, sigo usando las almohadas de mi sala en lugar de un zafú para poder sentarme a meditar o para posturas avanzadas.

Empieza con lo que tengas! No necesitas el mejor equipo del mundo para empezar a mover el cuerpo.

La decepción es normal, pero no te estanques en ella.

Me encantaría decirte que fue amor a primera vista y que al tercer día ya estaba levitando, pero te prometí honestidad. Y la verdad fue, que a los tres días de empezar, lo dejé.

Me frustré muchísimo. Veía a las personas en los vídeos súper flexibles y luego me miraba a mí, que ni de chiste lograba alcanzarme los dedos de los pies. Me sentí muy decepcionada de mi cuerpo. Sentía que el yoga no era para mí porque mis posturas no se veían igual que en la pantalla.

Pero luego entendí algo clave: siempre hay que empezar desde cero. Aprendí a escuchar a mi cuerpo y a respetar sus límites. Comprendí que no necesito pararme de cabeza o hacer la postura más avanzada en mi primera semana. El yoga se trata simplemente de hacer lo que hace sentir bien a tu cuerpo, de estirarlo, de escucharlo y de nutrirlo.

Si tu primera sesión es de 10 a 15 minutos, ¡ya ganaste!

Haciendo espacio donde literalmente no lo hay.

Otra gran excusa que me ponía era, el entorno, sentía que no podía concentrarme por el ruido de los carros y de mis vecinos. Pero poco a poco me di cuenta que uno de los objetivos de meditar era justamente aprender a entrar en calma en entornos caóticos.

Actualmente estoy rentando un apartamento que es algo pequeño, pero para tener mi momento zen, muevo la mesa de café a una esquina para liberar espacio suficiente para extender mi mat (sí, el que me compré después de mi época de la toalla).

No necesitas un estudio inmenso ni silencio absoluto, solo necesitas hacerle un huequito a tu práctica dentro de tu caos diario.

Preparación previa a mi práctica

Con el tiempo, dejé de ver el yoga como una tarea y lo convertí en mi momento favorito del día. Dependiendo de cómo me levante, armo mi propio ritual:

  • El ambiente: Prendo una velita con mi aroma preferido, lo que en ese momento me ayude a entrar en una zona de confort plena. Si te gustan los inciensos, también son una excelente opción.
  • La bebida: Me preparo un té para desinflamar y calmar la ansiedad, o a veces simplemente me tomo un buen café.
  • El mood: Pongo una playlist cozy. Ojo, no siempre es música instrumental súper relajante. Hay días en los que quiero una sesión más activa y mi cuerpo me pide algo con lo que casi me den ganas de bailar. ¡Todo depende de mi humor!

Encuentra y establece tu propio ritual para cada práctica de yoga.


Mi kit recomendado como principiante

Hoy en día, parece increíble decirlo recordando esa época de frustración y toallas en el piso, pero… ¡soy instructora de yoga certificada! Y aunque el inicio fue duro, atesoro cada error y cada momento de frustración porque me enseñaron a ser paciente conmigo misma.

Así que, de instructora a principiante, te dejo el mejor consejo que te puedo dar: no te desanimes. Sé constante y simplemente empieza. Lo demás, se va acomodando en el camino.

Aunque mi primer mat fue una toalla, sé la diferencia que hace tener un buen equipo. Así que te comparto este kit pensando, en que sea cómodo y duradero para que disfrutes tu práctica desde el primer día:

Gaiam – Mat de yoga, 6 mm, extra gruesa, antideslizante

Una de mis marcas favoritas, de primera calidad, te ofrece amortiguación adicional que tus articulaciones necesitan durante cualquier rutina de yoga o fitness.

Cuenta con una superficie antideslizante pegajosa texturizada para una excelente tracción y agarre superior y un diseño elegante para mantenerte motivado y concentrado.

🛒Compra el Mat de yoga Gaiam en Amazon →

Bloques de madera y strap

Un excelente kit de inicio de props y accesorios de yoga, proporcionando el apoyo que necesitas para comenzar. Los bloques y el strap funcionan como una extensión de tus extremidades cuando todavía el cuerpo tiene poca flexibilidad, ayudan con la estabilidad y el equilibrio necesarios en tu práctica para ayudar con una alineación óptima, posturas más profundas y mayor fuerza (¡créeme, yo estuve ahí!).

🛒Compra el kit de props en Amazon →

¡Haz clic para puntuar esta entrada!
(Votos: 1 Promedio: 5)
Configuración